Así se expresa Guadalupe, quien junto con su mamá y hermanos perdió su casa debido a un incendio por un cuete; por fortuna, han recibido mucha ayuda de la sociedad.
En Nochebuena, Guadalupe Gastélum estaba haciendo llamadas telefónicas a sus familiares para felicitarlos con motivo de la Navidad, y en eso escuchó un ruido: un cuete cayó sobre el techo de lámina de su vivienda en la colonia Los Mezcales, en el extremo norte de Culiacán, y en cuestión de segundos sobrevino un incendio que los dejó prácticamente sin nada.
En entrevista con Línea Directa, Guadalupe narró que en su casa viven ella, su mamá, dos hermanas y un hermano, y el incendio fue en la parte de los cuartos y la cocina, aunque por fortuna ellos no sufrieron heridas, gracias en parte al rápido actuar del Cuerpo de Bomberos.
“Yo estaba en mi cuarto, en la parte de atrás y como teníamos un tejabán de lámina, escuché cuando cayó el cuete, estaba hablando por teléfono con una prima, de Navidad pues, y cuando escuché el cuete al ratito escuché que estaba tronando todo y pues ya fue imposible pararlo, cuando mi mamá me grita ‘mija’, ya era imposible, ya estaba todo incendiado”, dijo.
La joven contó que apenas alcanzó a sacar sus documentos y su celular, pero el resto de sus pertenencias se perdieron con el fuego; incluso, refirió, su hermano se quedó descalzo pues en primera instancia intentó sofocar las llamas él mismo, aunque sin mucho éxito, y ni siquiera pudo ponerse zapatos.
“Apenas pude sacar unos documentos y el teléfono, lo demás, todo, todo lo perdimos, nos quedamos con lo que teníamos puesto esa noche, mi hermano quedó descalzo porque andaba apagando el fuego, no supo ni de los huaraches ni nada, él hacía la lucha para que el fuego no se fuera para el techo pero no lo logró”.
Por fortuna, señaló Guadalupe, en estos días han recibido mucho apoyo por parte de la sociedad. Un día después de los hechos, el sábado 25 de diciembre, los fue a visitar el alcalde Jesús Estrada Ferreiro, y les dio colchones, cobijas y despensa, y después de eso les ha llegado más ayuda, incluso ropa y calzado, por lo que esa parte está cubierta.
Sin embargo, su casa sigue dañada, limpiaron lo que se quemó y siguen viviendo ahí por necesidad, pero no saben cuándo podrán arreglarla porque no cuentan con los recursos, ya que ella es la única que tiene ganancias al laborar como empleada doméstica, mientras que el resto de su familia no está en condiciones de trabajar.
La joven dijo que desconocen de donde provino el cuete, pero lo más lamentable es que seguramente fue por parte de algún menor de edad que recibió el permiso de sus padres para comprar pirotecnia.
“No, sepa de dónde vendría ese cuete, tanta gente loca que dispara esos cuetes y es que de verdad no entiende la gente, le entra por un oído y le sale por el otro, pero los más burros son los padres que le dan dinero a sus hijos para que compren los cuetes”, expresó.
Guadalupe Gastélum subrayó que la sociedad debería ser más consciente del grave riesgo que implican los cuetes y lamentó que se haga caso omiso del llamado y las recomendaciones de las autoridades.
















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